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- Los Castillos de GuayanaEn la margen derecha del Orinoco poco antes de multiplicarse el río en los cientos de caños que forman el delta, surgió a fines del siglo XVI Santo Tomé de Guayana En 1764 la ciudad fue trasladada ha sitio de Angostura y desde el siglo pasado es conocida como ciudad Ciudad Bolívar En el sitio del Antiguo asiento quedan "Los castillos de Guayana" llave española para controlar el mito de El Dorado y las temerarias rutas de penetración hacias las regiones abiertas de Venezuela y La Nueva Granada.
Los Castillos de Guayana se ven sobre colinas rocosas a 30 Km. de San Félix en la vía hacia Piacoa. Están ubicados sobre la margen derecha del río Orinoco y durante la época colonial sirvieron para proteger a Santo Tomé de Guayana de los ataques de los piratas y aventureros que ansiosamente buscaban El Dorado, la más fabulosa de las invenciones de nuestros indígenas que enloquecieron la mente febril de los conquistadores. Los indígenas indujeron a los europeos que existía en la zona una increíble ciudad hecha de oro. Su fábula fue un intento de alejar a los conquistadores cegados por el oro. Sin embargo la mítica ciudad jamás fue encontrada. Los castillos se erigen hoy como una antigua huella de la época colonial y es uno de los puntos de Guayana que atrae más cantidad de visitantes que se llevan consigo una parte de la historia local.
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- Para llegar
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Debe ubicarse en otro punto referencial de Ciudad Guayana, como lo es el histórico Cerro El Gallo, mismo en el cual en 1817 se libró la Batalla de San Félix. Desde allí el camino es fácil de seguir. Se cruza el semáforo tomando el rumbo hacia la comunidad de Río Claro y encontrará una valla de señalización que le indica el curso a seguir. En el primer cruce hay una línea de autobuses y "carritos por puesto" que por precios solidarios lo trasladan a su destino. El camino se hace un poco largo, pero durante el recorrido se encontrará con amplias y verdes praderas, asentamientos campesinos, fincas, algunos campamentos de retiro, ventas de queso de telita, catalinas y carne salada, además de un cielo que se abre pleno como invitándole a que no desista de la idea de visitar Los Castillos. |
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